Riesgos de tener una página web; cuidado con los contenidos | Gaspar Díaz Pedrero

Riesgos de tener una página web; cuidado con los contenidos

Después de algún tiempo de inactividad en este blog, me he decidido a escribir un artículo que considero interesante para todos aquellos que disponen de páginas web, en concreto de los contenidos que aparecen en las mismas. Ayer mismo recibí un correo electrónico en el que un cliente me comentaba que había recibido un burofax de un Despacho de Abogados, en el que se le exigía que retirase un comentario que había colgado en su blog en el que mostraba su descontento con una empresa que se dedica a comprar y vender coches.

Ya he escrito algunos comentarios relacionados en este blog (http://gaspardiaz.blogcanalprofesional.es/importante-sentencia-que-condena-a-los-administradores-de-paginas-web-por-la-descarga-de-archivos/; http://gaspardiaz.blogcanalprofesional.es/el-phishing-o-pesca-de-incautos/; http://gaspardiaz.blogcanalprofesional.es/la-legalidad-online-de-tu-empresa-la-social-media-compliance/), que tratan cuestiones como la Propiedad Intelectual en la red, las Estafas en internet, o simplemente la necesidad de profesionales que sepan garantizar las cuestiones jurídicas de las empresas en internet. Ahora me quiero centrar en los contenidos que publiquemos en nuestras páginas web.

Para ello vamos a empezar recordando algunos conceptos que nos permitan comprender un poco esta nueva realidad. Ya nadie niega la existencia de una sociedad paralela a la nuestra que conocemos como Sociedad de la Información. Esta sociedad intangible, es lo que conocemos como internet o la red (según estoy escribiendo esto, cada vez me acuerdo más de la película de matrix o avatar). Esta nueva realidad ha sido regulada por la Ley 34/2002, de 11 de julio, de Servicios de la Sociedad de la Información y de Comercio Electrónico (en adelante LSSICE). El objeto de esta ley, es la reglamentación del régimen jurídico de los servicios de la sociedad de la información y de la contratación por vía electrónica. Las normas que se deriven de esta regulación, tienen consecuencias para los prestadores de servicios  de la sociedad de la información. Los propietarios de Páginas Web y, en concreto aquellas páginas web que compartan comentarios (por medio de blogs), están dentro de la consideración de prestadores de servicios.

El hecho de ser propietario de una página web que presta servicios en la Red, implica que este sujeto a la LSSICE, lo que conlleva una serie de consecuencias. Una de ellas, es que nos vamos a ver afectados por el artículo 16 LSSICE que regula lo que se conoce por el principio de conocimiento efectivo. Según este principio, sólo responderemos de los contenidos o expresiones ilícitos vertidos por terceras personas en nuestras páginas web, aquellos prestadores de servicios que sin participación directa, tengan conocimiento efectivo de la ilicitud de la actividad o información. Definir que se entiende por “conocimiento efectivo” es tarea de los Tribunales. La Ley establece que para que se dé este conocimiento efectivo,  deberá ser declarado por órgano competente la ilicitud de la acción o expresión. Posteriormente deberá notificarse esta resolución condenatoria al  prestador del servicio, invitándole a retirar el contenido que vulnere derechos de terceros. El problema surge por que la norma también recoge  que este conocimiento le puede venir por “otros medios de conocimiento efectivo que pudieran establecerse”.

Y surge el problema, porque otra de las consecuencias de ser sujetos afectos a esta Ley (artículo 10 LSSICE), es que estamos obligados a indicar toda la información que permita a un tercero afectado, comunicar con el responsable de la web a los efectos de transmitir cuales de los contenidos publicados, pueden perjudicarle. En este sentido, el hecho de no facilitar nuestros datos de contacto puede suponer que seamos condenados por el incumplimiento del artículo 10 en lugar del 16.

Por último, os dejo los primeros pronunciamientos judiciales que vamos teniendo por si os pueden ayudar; la STS 773/2009, Sala de lo Civil, de 9 de diciembre de 2009, STS 316/2010, Sala de lo Civil, de 18 de Mayo de 2010, y STS 72/2011, Sala de lo Civil, de 10 de febrero de 2011, esta última conocida como caso Ramoncín.

 

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